Diez consejos para el manejo de la clase

Todo el mundo ha oído alguna vez esto sobre los estudiantes: “Si están interesados, es más fácil manejarlos”. Y aunque nos parezca una tontería, esta es la pura verdad. A pesar de esto, también necesitamos reglas, rutinas, confianza y participación de los alumnos para que la clase se desarrolle de manera fluida y efectiva. Pero no te preocupes, porque en este artículo te vamos a presentar una serie de consejos y recursos útiles con estudiantes de todas las edades.

 

  1. Crea una comunidad

El hecho de establecer unas relaciones de afecto con y entre los alumnos es la base para un buen manejo de la clase. Esto se puede conseguir mediante algunas actividades interesantes que les ayuden a conocerse entre ellos. Como consecuencia, conocerse entre ellos traerá más empatía y comprensión y, por último, relaciones de afecto, que se plasmará con mucho menos conflicto en clase.

 

  1. Crea un ambiente seguro, agradable y disciplinado en la clase

Un entorno físico adecuado ayuda a crear una comunidad de aprendizaje positiva. Cuando los alumnos entran a su clase, necesitan verse reflejados. Sus proyectos y trabajos escritos deberían ocupar las paredes, los alumnos deben diseñar su clase y todos los gráficos, instrucciones o cualquier póster permanente, deberían ser escritos por los alumnos; porque cuanto más se reconozcan en el ambiente, más valorados se sentirán.

 

  1. Incluye a los alumnos en la elaboración de reglas, normas, rutinas y consecuencias

Al establecer tanto reglas como rutinas, es esencial que los alumnos puedan dar su opinión. La función del maestro es facilitar y guiar a los estudiantes a través de los pasos para desarrollar contratos sociales. ¿Cuál es el resultado? Los alumnos tendrán el control total en lo que se haya decidido sobre normas, expectativas y consecuencias en la clase.

 

  1. Crea una variedad de canales de comunicación

¿De cuántas maneras diferentes se pueden comunicar los alumnos contigo? Cuantas más opciones tengan, mejor. Así que para mejorar esta comunicación aquí hay algunas ideas para probar:

  • Anima a los alumnos a comunicarse contigo por Internet.
  • Intenta estar disponible en diferentes momentos del día.
  • Coloca un buzón de sugerencias en tu escritorio para que los alumnos puedan dejar notas anónimas.

 

  1. Siempre sé tranquilo, justo y coherente

Un maestro tranquilo, justo y coherente es un maestro en el que se puede confiar. Por esta razón, siempre ten una conducta tranquila y firme, incluso si la cabeza y el corazón te dicen que actúes de otra manera. Aunque no sientas lo mismo por cada alumno, ellos nunca deben saber o darse cuenta de esto. Ser justo significa que todos los alumnos deben seguir las mismas reglas.

Si tienes un día con altibajos, mantén la compostura y no cambies la agenda de ese día o la estructura de la clase. Esto ayuda a que los niños se sientan seguros.

 

  1. Conoce a tus alumnos

“¿Quién soy?” “¿Realmente me conozco?” Pensar en esto te ayuda a conocer y entender mejor

a tus alumnos. Mirando tu propia historia (finanzas, cultura, educación y sexo), podrás reconocer la lente a través de la cual ves a tus estudiantes. Y por consecuencia, puedes llegar a ver con que lente lo ven tus estudiantes y empatizar con ellos.

 

  1. Enfrenta los conflictos rápidamente y con inteligencia

Nunca dejes que un conflicto crezca. Esto significa que deberías asegurarte de abordar un problema que tengas con algún alumno o que haya entre dos alumnos lo más rápido posible, porque los sentimientos negativos —de tu parte o de los estudiantes— pueden empeorar rápidamente. Sobre todo, siempre debes ser neutral en una pelea entre dos alumnos y en el caso de que la pelea sea entre el alumno y tú, nunca debes alterarte.

 

  1. Incorpora rituales positivos en la clase

Es más habitual en los grados de escuela primaria que el día comience con una actividad orientada a establecer un sentido de comunidad, porque empezar bien es importante en todas las edades. Para lograrlo puedes usar actividades como reuniones matutinas para crear un sentimiento de “estamos todos juntos en esto”, pídeles a algunos voluntarios que compartan algo bueno que les haya pasado o que les vaya a suceder y pídeles a los alumnos que digan una palabra que describa cómo se sienten hoy.

 

  1. Mantén el sentido de realidad

Descubre las cosas que les interesan a tus alumnos —tendencias, música, programas de TV y juegos— e incorpóralas mientras les enseñas las habilidades, los conceptos y los conocimientos que necesitan. Es bueno relacionar el aprendizaje con sus vidas siempre que puedas, ya que entonces los alumnos se sienten más interesados en el temario.

 

  1. Trabaja junto con los padres y los tutores

Los maestros sabéis que trabajar en conjunto con los padres no es fácil ni está completamente bajo vuestro control. Regresar la llamada de un maestro puede no ser la prioridad número uno de un padre o tutor. Sin embargo, vale la pena hacer un esfuerzo extra para conectar la casa con la escuela por los beneficios que esto implica para los alumnos, tanto moralmente como académicamente.

 

Fuente: http://www.edutopia.org/pdfs/guides/edutopia-guia-diez-consejos-para-el-manejo-de-la-clase-espanol.pdf

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Bullying: detección y tratamiento

 

Bullying es un término que se refiere a toda forma de maltrato físico, verbal o psicológico llevado a cabo entre alumnos, de forma reiterada y a lo largo del tiempo. Lamentablemente, uno de cada 10 alumnos asegura haber sufrido alguna clase de acoso escolar, lo que demuestra que es un fenómeno bastante presente en las escuelas, y los docentes deben estar cada vez más informados para combatirlo.

¿Cómo detectar un caso de bullying? En primer lugar, debemos diferenciar entre el acoso escolar y los casos aislados. Los primeros se caracterizan por cumplir las siguientes pautas:

  • Existe un desequilibrio de poder, en el que una de las partes se encuentre en situación de inferioridad ya sea a nivel físico o psicológico.
  • Hay una intencionalidad y una repetición continuada de los hechos.

Las víctimas suele tratarse de personas introvertidas, que en muchos casos no denunciarán lo que les está pasando, y por esto es esencial que el profesor preste atención a la relación que mantienen los alumnos entre ellos.

Si se detecta un caso de acoso, se debe reaccionar con rapidez y contundencia para que el problema no vaya a más, incluso si no parece un caso grave. Las pautas de actuación recomendadas son las siguientes:

  1. Que las dos partes afronten el problema: se debe conseguir que los niños se impliquen y se comprometan a solucionar el conflicto. Hay que hablar por separado entre las dos partes y evitar mediaciones conjuntas. En el caso de la víctima, se le prometerá ayuda y protección, mientras que a los niños que acosan se les hará un seguimiento para evaluar su conducta.
  2. Implicar a las familias: el entorno doméstico es un gran factor condicionante de la conducta de un niño. Hay que explicar el problema a las familias y darles guías para que actúen en casa de la forma adecuada para encontrar una solución al problema.
  3. Abordar el problema en clase: es recomendable tratar el tema con el resto de compañeros, siempre manteniendo la confidencialidad de los alumnos afectados. Este método ayudará a prevenir nuevos casos mediante la concienciación del alumnado y a detectar otros estudiantes que toleran la violencia y el maltrato.

El acoso escolar deja huella en la vida de las víctimas: inseguridad, baja autoestima, y falta de confianza en el resto de personas. Son hechos que condicionan y limitan la vida de los que padecen bullying, y por ello debemos hacer todos los esfuerzos para erradicar este fenómeno.

 

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Entrevista a David Bueno, profesor e investigador de genética de la Universidad de Barcelona y autor de “Neurociencia para educadores”

TRUCOS PARA ENAMORAR A TUS ALUMNOS

 

 

Con la palabra enamorar nos referimos a conseguir conectar con los alumnos, es decir, que se alegren al verte, que esperen con ilusión tu clase…

Te dejamos algunos consejos que pueden funcionar para que conectes con ellos:

 

  1. Entra sonriendo: Tienes que entrar sonriendo porque la alegría es contagiosa y siempre habrá algún alumno que te devolverá en algún momento esa sonrisa. La entrada en el aula es uno de los momentos más importantes ya que puedes observar cómo se desarrollará la sesión lectiva.
  1. Cuenta una anécdota: Las anécdotas, como las historias, tienen un enorme poder de seducción para los alumnos. Tienes que ser capaz de poder usar estas anécdotas de una forma inteligente, ir dosificándolas a lo largo de una clase.
  1. Finaliza la clase con un vídeo: Es un momento para disfrutar con ellos. Poniendo un vídeo al final de la sesión es una excelente forma de decirles a tus alumnos que han hecho un buen trabajo durante la sesión y que estás satisfecho por ello.
  1. Aprende de tus alumnos: Hazles sentir importantes, sentir que ellos también tienen algo que decirte. No hay mejor manera de enamorar que hacerles ver a tus alumnos que ese día ellos te han enseñado algo.
  1. Da o presta algo que sea tuyo: A los alumnos les encanta que les demos o prestemos algo. En este caso hazles ver que se lo prestas indicándoles que para ti es algo importante, que deben responsabilizarse de este material prestado.
  1. Intercambia los papeles: A lo largo de la sesión lectiva puede ser un excelente recurso para enamorar a tus alumnos el intercambiarse los papeles. Siéntate en la silla de alumno y el alumno en la tuya, verás cómo se produce una situación que a los alumnos siempre les choca y hace que se produzca un momento de distensión en el aula.
  1. Bromea: Cuando bromeas estás enseñando a tus alumnos que te puedes reír con la gente y no de la gente. Una broma dicha a tiempo es un arma tremendamente poderosa para establecer un vínculo emocional con tus alumnos.

¡Con estos consejos tan fáciles seguro que te ganarás a tus alumnos!

Reflexiona sobre cuál es tu papel en el aula y qué haces para enseñar, captar la atención o enamorar a tus alumnos.

¡Mucha suerte!

 

 

 

Fuente: Aula de ideas – Portal de educación y creatividad

En el aula, crear vínculos afectivos es efectivo

Escolofi como crear vínculos afectivos

 

 

 

 

El afecto es la base de la salud emocional e intelectual de todo ser humano.

Cuando consigues que tu alumno se sienta querido y comprendido, ya has puesto los mejores cimientos para empezar el proceso de enseñanza

Es importante tener en cuenta los beneficios que aporta para el alumno tener un buen vínculo, tanto en el que se refiere a maestro-alumno, como el de alumno-alumno.

Después de lo que oímos en las noticas sobre lo que pasa en los colegios, peleas, bulling, etc… debemos tener siempre presente, lo que nos dice Haydée Mesa, licenciada en Arte Dramático y especialista en Técnicas Gestálticas, para el sitio Educación 3.0:

Los beneficios de un vínculo afectivo y sano:

  • Mejoran la comunicación con el educador y entre el propio alumnado.
  • Aportan confianza, seguridad y fortaleza a niños y niñas.
  • Fortalecen la autoestima, tanto del educador como del niño. Crean bases seguras para futuros vínculos.
  • Ayudan al desarrollo integral del niño: afectivo, social y cognitivo.

Para conseguir una buena relación maestro-alumno, esta debe ser horizontal y no jerárquica. El maestro debe escuchar los argumentos y sentimientos del niño

La autoridad sin afecto no funciona. La influencia sobre el niño debe estar basada en el afecto y no en el miedo. Es necesario que se sienta amado y aceptado, solo así integrará las reglas de conducta, valores y contenidos de manera profunda.

El maestro es modelos de relaciones sociales, y no sólo transmisor de conocimientos.

Lo mismo pasa en la relación alumno-alumno: el maestro debe fomentar el desarrollo de la intimidad a través de la expresión de pensamientos y sentimientos en el grupo.

Es importante cuidar valores como la confianza, el respeto y la tolerancia. 

Fuente: Educación 3.0

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Escolofi se suma a la celebración de los bosques en el FSC® Friday

Escolofi no solo se preocupa de crear libretas y cuadernos que proporcionan el placer de escribir o dibujar a mano, sino que lo hace con un decisivo componente de conciencia medioambiental. La práctica mayoría de nuestros productos se distingue con el sello FSC®, que obedece a las siglas de la entidad independiente Forest Stewardship Council®, encargada de certificar que las materias primas empleadas proceden de plantaciones gestionadas de forma responsable, tanto a nivel medioambiental como a nivel social o económico.

En esta línea, cabe resaltar que Escolofi emplea esos mismos criterios ecológicos en todos sus procesos de fabricación. Un ejemplo evidente es el hecho de que obtiene el papel de bosques cultivados con el sano propósito de optimizar el medio ambiente. En efecto, a lo largo de su etapa de crecimiento los árboles fijan el CO2 presente en la atmósfera y ayudan de este modo a mitigar los efectos del cambio climático.

Por todo ello, hoy 30 de septiembre Escolofi se suma a la celebración universal de los bosques que promueve este FSC® Friday.

En un mundo amenazado por tantas actividades industriales nocivas, la entidad FSC® señala el camino a seguir para legar un planeta más sano y saludable a las generaciones venideras. En Escolofi seguimos ese camino desde hace muchos años.

Entrevista a Fernando Alberca, Profesor y Escritor

Referente internacional en el complejo y más que nunca necesario arte de la educación, Fernando es profesor, escritor, divulgador y padre de ocho hijos con los que predica con el ejemplo.

Su prolífico currículum y su frenética actividad profesional hablan de un hombre comprometido con su tiempo, extremadamente inteligente, que pone todo su empeño en reivindicar la necesidad de replantear el sistema educativo imperante para lograr un mundo mejor. La motivación, la crítica positiva, la importancia de las emociones o la atención a la delicada etapa de la adolescencia, son algunas de las claves de su brillante discurso.

¿Dispuestos a aprender cuestiones importantes? ¡Pues adelante!

 

 Eres uno de los mayores expertos en educación del mundo. ¿Qué consejos darías para mejorar el sistema educativo?

Nuestro sistema educativo no logra los objetivos que debiera ni contenta a nadie: es ineficaz y genera infelicidad y frustración a padres, profesorado, alumnado, a la sociedad en general y a las autoridades. Es prioritario cambiarlo y acertar. El rumbo sería:

  1. Enseñar a leer mejor. En nuestro país se enseña defectuosamente a leer y el resultado podemos comprobarlo en cualquier adulto que lea en público y en el índice de españoles que no leen apenas: el motivo está en que han aprendido a leer con demasiado rozamiento y esfuerzo. Enseñamos tarde y dejamos de enseñarle cuando pronuncia bien: pero leer es mucho más.
  2. Incorporar asignaturas nuevas (las he concretado en algún escrito en 15 asignaturas nuevas necesarias para una formación eficaz de futuro).
  3. Priorizar el aprendizaje sobre la evaluación (lo importante en el aula es que el profesor enseñe y el alumno aprenda), no examinar y poner notas para hacer una media.
  4. Que sea integral: que atienda a todos los componentes del alumno (razón y emoción): la escuela de hoy está volcada tiránicamente sobre el hemisferio cerebral izquierdo (el de la razón, memoria, atención, lógica, orden) y descuida el componente más humano intelectualmente: el del hemisferio derecho (imaginación, síntesis, creatividad, emoción).
  5. Que se asegure que se enseñan a dar los pasos que conllevan el fin que se busque. Por ejemplo que se asegure que se ha enseñado a estudiar antes de exigir hacerlo más.
  6. Que el profesorado se gane la autoridad y transmita la pasión de su materia.
  7. Que el profesor sepa cómo motivarse y motivar a alumnos desmotivados.
  8. Que los padres no sobreprotejan y entiendan que hay fracasos necesarios para iniciar un verdadero éxito.
  9. Que la enseñanza sea una experiencia más positiva y satisfactoria para todos, pese al esfuerzo que conlleve a cada uno.

Todo esto reduciría el fracaso escolar a un 2%, recordemos que actualmente está en el 45% en algunas Comunidades Autónomas.

 

Con una tasa del 45% de fracaso escolar, ¿qué futuro ves al sistema educativo español?

El fracaso se puede convertir en éxito en un solo curso escolar. Pasar de fracaso a éxito es fácil para el ser humano que sabe lo que tiene que hacer exactamente y encuentra quien le acompañe en los primeros pasos hasta los tres primeros éxitos. Seis meses sobran para pasar de siete suspensos a media de sobresaliente, lo compruebo cada año con algunos alumnos.

Pero necesitamos cambiar mucho, sí se dan las circunstancias para poder hacerlo –sabemos cómo funciona el cerebro y el corazón de alumnos, familias y profesorado- nos falta solo que las autoridades, cada familia en su casa y cada docente en su aula, esté dispuesto a poner de su parte por cambiar y cambiar hacia lo que necesitamos.

Para eso el famoso pacto escolar que necesitamos que dure al menos una generación debería reunir a docentes-pedagogos solo: llegaríamos fácilmente a un acuerdo.

Has comentado que el sistema educativo sobrevive por la vocación profesional de determinados profesores. ¿Qué aportan esos profesores?

Pasión, amabilidad, optimismo, confianza, pedagogía, exigencia y transmisión de conocimientos útiles.

¿Cuál es el mejor modo de motivar y estimular a un alumno?

Demostrarle que tenemos un concepto más positivo que negativo de él, que le apreciamos y exigimos, ganarnos la autoridad y demostrarle cariño, y entonces convencerle de que nuestro éxito profesional necesita su éxito escolar, y se subirá al carro. Todo el mundo quiere triunfar y está dispuesto al esfuerzo si sabe –por otro con mayor autoridad- cómo lograrlo de hecho. El esfuerzo nunca es el problema, el problema es dudar que el esfuerzo dé buen resultado.

Recuerdas a menudo que somos animales emocionales y necesitamos menos crítica y más aprobación…

Antiguamente se sabía que el estímulo positivo en educación daba más frutos a la larga y que era parte esencial de la verdadera educación; y que el estímulo negativo, el de los castigos y el miedo, solo funcionaba a corto plazo y que cuando quien ejercía de autoridad no estaba, se desobedecía, por ejemplo.

Pero hoy, esto ha cambiado. Solo cabe ya, incluso a corto plazo, el estímulo positivo. El niño y adolescente de hoy ante el negativo, ante una crítica excesiva se bloquea, se paraliza y no actúa: se hunde o se evade y no consigue hacer nada.

La crítica la necesitamos, la exigencia y la corrección es síntoma de afecto, y así lo interpreta también el adolescente. Pero ha de ser una corrección que evite el bloqueo y dé oxígeno. Para ello necesitamos cumplir con la regla que publiqué hace años en mi libro “Cuatro claves para que tu hijo sea feliz”, la regla del 5 a 1: halagar siempre que podamos para que cuando corrijamos se hayan recibido 5 halagos antes de 1 corrección y entonces todo hijo se pone a ser perfecto, porque ya sabe que creemos que es muy bueno.

Dos de tus libros sobre educación se refieren en su título a Einstein, ¿qué tiene su figura de paradigma?

Varias razones:

  1. Que era un fracasado hasta los 15 años, incluso para su propia madre.
  2. Que nos enseña que la genialidad es ser completo. Tenía un cerebro normal, solo que unía muy bien su hemisferio imaginativo, el derecho, y el racional, el izquierdo, porque tuvo la habilidad de, siendo un hombre de letras en su forma de afrontar los problemas, resolver problemas físicos y matemáticos. De ahí su creatividad.
  3. Que necesitó al menos tres personas para que le consiguieran motivar y sacar lo mejor de él, porque por sí mismo nunca lo hubiera logrado.
  4. Que supo convertir las contrariedades, por ejemplo un trabajo anodino, en el inicio del éxito, encontrando el tiempo para pensar.

Consideras clave que los alumnos de primaria aprendan bien a leer y escribir, ¿por qué?

Como hemos apuntado ya, en España no se está enseñando bien a leer, solo a pronunciar palabras seguidas. Ni siquiera se ponen de acuerdo los centros educativos en el método que emplear para enseñar a leer (hay hasta 5 diferentes) ni en qué momento (unos empiezan a los 3 años, otros a los 4, otros a los 5 y otros han de aprender incluso a los 6).

Si dedicáramos toda la Primaria a aprender a leer bien, a hablar bien y a escribir bien, no habría apenas suspensos en Secundaria ni en la Universidad.

Entre tus numerosísimas colaboraciones con los medios, dirigiste un consultorio sobre adolescentes durante tres campañas en la radio, ¿qué tal la experiencia?

Me enseñó que la adolescencia es algo desconocido y desaprovechado por la mayoría de las familias. Por ejemplo, pocos saben que ya empieza a los 9 años y acaba a los 40, y que lo que un chico o chica hace de 12 a 19 años lo ha ensayado y aprendido de 3 a 7 años.

Pero me confirmó que la adolescencia, que ya es la vida entera casi, es una etapa maravillosa, fructífera, donde pasan muchos últimos trenes que hay que saber aprovechar. Por eso yo le he dedicado a esta etapa de forma directa tres libros e indirecta todos los demás.

Además de asesor educativo, también eres experto en educación familiar, ¿algunos consejos básicos para los padres que sufren emocionalmente con sus hijos?

  1. Que no les soluciones los problemas que ellos pueden aprender a solucionar: la hiper-sobreprotección (porque la sobreprotección ya está extendida en todos) es el peor de los males educativos de nuestro tiempo.
  2. Que sean más positivos que negativos. Que exijan mucho, la excelencia de sus hijos porque valen mucho, al tiempo que demuestren que el concepto que tienen de su hijo es más positivo que negativo.
  3. Subirles la autoestima diciéndoles dónde ven en el presente los 35 puntos fuertes que tienen.
  4. Teniendo paciencia y no poniéndose a la altura de los hijos. Los padres han de estar por encima para que el hijo adquiera la confianza y seguridad de la que adolece (el padre debe poner por encima de todos a la madre, esto es lo que mejor funciona y la madre al padre: si hay ambos).

 

A todas estas, cuando llegas a casa te esperan tus ocho hijos, ¿qué tal aplicas la teoría en la práctica del día a día?

Siempre digo que cuando alguien escriba o hable de educación, mejor que nos enseñe primero a sus hijos. La educación es vida, pura práctica, lo demás, solo palabrería. Es tan importante la educación en el ser humano que sería absurdo que diera consejos y mis hijos estuvieran mal educados: sería un traidor a mis hijos, el peor de los padres posibles y no me lo podría perdonar ni yo ni ellos.

Mis hijos son mejores que yo, en todo: así de sencillo. Pero en educación no cabe la suerte. Mi mujer ha puesto el mayor acierto siempre.

 

Más información sobre Fernando Alberca en www.fernandoalberca.com

Deberes para disfrutar a tope del verano

Se acerca el verano y la ilusión por romper con la monotonía del curso va ‘in crescendo’. El año pasado, por estas mismas fechas, el profesor italiano Cesare Catà, del colegio Polo Scolastico Paritario «Don Bosco» de la ciudad costera de Fermo, se despidió de sus alumnos encargándoles unos deberes muy poco corrientes. Los 15 puntos que propuso tocaron la fibra sensible de sus alumnos y se consolidaron en la red con miles de “Me gusta”, convirtiendo al profesor en un personaje famoso en todo el mundo. Ahora eres tú el que puede seguir las pautas de este entusiasta canto a la vida y vivir unas vacaciones inolvidables.

  1. Pasea durante la mañana a lo largo de la costa en soledad total, mira el resplandor del sol en el agua y piensa en aquellas cosas que te hacen feliz.
  2. Procura usar las palabras nuevas que aprendiste este año. Cuanto más puedas decir, más interesante podrás pensar, y cuantos más pensamientos tengas, más libre serás.
  3. ¡Lee! Todo lo que puedas. Pero no porque tengas que hacerlo. Lee porque el verano inspira sueños y aventuras, y la lectura es como volar. Lee, porque es la mejor forma que tienes de rebelarte (acude a mí si necesitas consejos sobre qué exactamente leer).
  4. Evita todo lo que te provoque negatividad y te genere una sensación de vacío (tanto cosas, como situaciones y/o personas). Busca inspiración y amigos que te enriquezcan, que te entiendan y te aprecien por lo que eres.
  5. Si sientes tristeza y miedo, no te preocupes, el verano, al igual que cualquier otra cosa maravillosa en la vida, puede llevar el alma a la confusión. Lleva siempre contigo un diario y describe cómo te sientes (en otoño, si quieres, lo leemos juntos).
  6. Baila y no te detengas. En todas partes, en cualquier lugar: en una pista de baile, en tu dormitorio a solas. El verano es un baile y es un desperdicio no participar de ello.
  7. Al menos una vez, disfruta de ver salir el sol. Permanece en silencio y respira profundamente. Cierra los ojos y siente gratitud.
  8. Practica mucho deporte.
  9. Si te encuentras con alguien que te guste, díselo a ella o él tan bella y convincentemente como te sea posible. No tengas miedo de ser mal interpretado. Si no ocurre nada, entonces no es tu destino y si te entienden y te contestan, entonces el verano te pertenecerá y será un tiempo de oro. (En caso de fallo, vuelve al punto 8).
  10. Vuelve a leer los apuntes de nuestras clases, compara todo lo que hemos leído con lo que está pasando en tu vida.
  11. Sé tan feliz como la luz del sol, libre e indomable como el mar.
  12. Por favor, no utilices palabras malsonantes. Sé cortés y amable.
  13. Ve buenas películas con un diálogo emocional profundo (si puedes, en Inglés, ya que permite mejorar el idioma y desarrollar la capacidad de sentir y soñar). Imagina que la película no se acaba para ti, aún apareciendo los créditos del final, vívela una y otra vez e inclúyela en tu experiencia de este verano.
  14. El verano es magia. La luz del sol brillante de las mañanas y tardes cálidas del verano, ideal para soñar con lo que puede y debe ser la vida. Haz todo lo que dependa de ti para nunca desistir del camino hacia los sueños.
  15. Sé bueno.
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Cinco claves para motivar a tus alumnos a aprender

Aprender algo, sea lo que sea, nos hace más completos y felices. Y para alcanzar la satisfacción de aprender es necesario el ingrediente previo de la motivación. Ese es quizás el principal reto de un profesor. Si logra motivar a sus alumnos las clases serán interesantes, dinámicas y divertidas. Pero si no pueden ser un calvario, tanto para los alumnos como para el propio profesor. A continuación compartimos cinco claves para despertar la motivación por aprender de tus alumnos: 

  1. Despierta su pasión.

Es esencial escuchar a tus alumnos y llegar a conocerlos con una mínima profundidad. Solo así podrás descubrir su pasión y, muy importante, ayudarles a ellos a reconocerla. Una buena alternativa para ello es aplicar la teoría de las inteligencias múltiples (verbal, visual-espacial, cinética-corporal, lógico-matemática, musical, intrapersonal, interpersonal y naturalista), que permite poner en práctica estrategias didácticas diferenciadas, según la inteligencia que esté más desarrollada en el alumno.

  1. Identifica aprendizaje y descubrimiento.

Para que los alumnos se impliquen en el aprendizaje es imprescindible incentivar su participación activa. Que entiendan el proceso de aprendizaje como un descubrimiento, con un componente lúdico si es posible. Para ello es básico crear expectativas mediante una meta atractiva. En este sentido, el trabajo por proyectos es una estupenda opción: no sólo les obliga a ser proactivos en el descubrimiento, sino que al trabajar e investigar en equipo con otros alumnos aparecen sinergias que pueden multiplicar su motivación.

  1. Realiza un enfoque pragmático.

El mejor modo de despertar su interés por la materia es plantearla como algo relacionado con su realidad cercana. De este modo asimilarán la información con mucha mayor facilidad, al entenderla como algo útil y constatable en su día a día. Por ejemplo, puedes aplicar la teoría de la química con interesantes experimentos con objetos cotidianos, o abrirles los ojos al lado más divertido y fascinante de las matemáticas con algunas de sus sorprendentes aplicaciones en nuestra vida diaria.

  1. Alíate a las nuevas tecnologías.

Los tiempos han cambiado vertiginosamente y hoy en día los alumnos son nativos digitales que llevan incorporadas las nuevas tecnologías en su ADN. Te recomendamos que saques partido de este interés natural y te apoyes en las nuevas tecnologías para presentar los temas en el aula, completar los contenidos o trabajarlos de una forma diferente. Al mismo tiempo, es clave animar a los alumnos a utilizarlas para aprender: desde documentarse, a practicar lo aprendido, ampliar conocimientos o llevar a cabo proyectos y experiencias… Internet, las redes sociales, Youtube, nuevas aplicaciones didácticas… las alternativas son infinitas.

  1. Menos bronca y más refuerzo positivo.

La causa de la desmotivación puede ser múltiple, pero a menudo tiene que ver con la frustración, con la dificultad para mantener el ritmo de la clase o mejorar las calificaciones. En este sentido, es clave romper el círculo vicioso desmotivación-fracaso mediante el refuerzo positivo. Se trata de renunciar a la bronca fácil y, por el contrario, apoyar las conductas o actitudes positivas. Es un modo de animar a los alumnos a seguir intentándolo. Debes procurar que sepan aprender de los fracasos y buscar soluciones sin rendirse. Reconoce el trabajo de aquellos alumnos a los que les cuesta más avanzar y premia el esfuerzo.